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    Joven, la misión te necesita
  • ENCUENTRO MISIONERO DE JÓVENES 2017


    21-23 de abril en Escorial, Madrid
  • Mensaje del Papa para la Cuaresma


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XIV Encuentro de Formación para empleados y Voluntarios de OMP

Obras Misionales Pontificias organiza el XIV Encuentro para Empleados y Voluntarios, que tendrá lugar en El Escorial (Madrid), el 2 y 3 de marzo, con el objeto de “profundizar en el carisma fundacional y en la actualidad de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol-Vocaciones Nativas”, encargada de acompañar y sostener las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en los territorios de misión.
Además de los miembros del Secretariado Nacional de San Pedro Apóstol y delegados de Misiones de Alcalá, Arturo García; Bilbao, Felicitas Martin; y Zaragoza, Antonio González-Mohino ‒que estarán presentes en distintos momentos‒ a esta cita asistirán también el presidente de la Conferencia Episcopal de Misiones y arzobispo de Toledo, monseñor Braulio Rodríguez; y el director OMP, padre Anastasio Gil.
A la conferencia inaugural del día 2 ‒a cargo del secretario general de la San Pedro Apóstol, padre Fernando Domingues‒, le seguirán el viernes 3 los testimonios de varias vocaciones nativas formadas gracias a la ayuda de San Pedro Apóstol: un religioso de Brasil, Ivanildo de Sousa Quaresma; una religiosa de China, Marta Zhang; y un sacerdote de Benín, Agapit Gbegnon. La reflexión teórica se completa con el intercambio de experiencias diocesanas en el que, algunas diócesis, exponen su trabajo a favor de la animación misionera durante todo el año.
El Encuentro finalizará con la presentación de la Jornada de Vocaciones Nativas, que se hará durante una mesa redonda en la que intervendrán las tres instituciones organizadoras: OMP, Conferencia Episcopal Española y la CONFER.



XIV Encuentro misionero de jóvenes


El Escorial (Madrid), 21-23 abril 2017

“Una cosa te falta….” (Mc 10, 21)

El Papa Francisco advertía a los jóvenes en el Encuentro de Cracovia el pasado 30 de julio de 2016 del peligro de la parálisis que lleva a ser “jóvenes de sofá”, a buscar la felicidad en la comodidad y el inmovilismo. Frente a esta realidad tan extendida, el Papa les proponía el ejemplo de Zaqueo, que dejó su forma cómoda de pensar y de vivir para seguir a Jesús en su amor y servicio a los pobres.
En esta edición del Encuentro misionero de jóvenes se quiere seguir profundizando en esta dinámica y en su aplicación al compromiso misionero de los jóvenes. Para ello hay un programa propuesto en base a tres pasos a desarrollar durante todo durante el Encuentro: reflexión, encuentro y misión.
Así, el sábado por la mañana se dedica a la oración del texto bíblico del lema -el encuentro de Jesús con el joven rico- y a la reflexión sobre la pregunta “¿quién soy yo?”, para que los jóvenes puedan entrar dentro de sí mismos y descubrirse tal como son a la luz del Evangelio. La tarde se centra en el encuentro con Jesús: que los jóvenes, una vez se han descubierto a sí mismos y se han encontrado con su realidad, lleguen a un encuentro personal con Jesucristo, como sucedió al joven rico, y puedan escuchar la respuesta de Jesús: “Eres bueno, pero todavía te falta una cosa”. Por último, el domingo se dedica a la misión; tomando pie en la homilía del Papa Francisco a los jóvenes en Croacia en la Misa de Clausura de la JMJ en Croacia, en la que comenta las tres tentaciones que tiene Zaqueo y que están impidiendo el encuentro con Jesús. Se quiere dar respuesta a estas las tentaciones paralizantes con el testimonio de tres misioneros. Finalmente, corona todo el encuentro la celebración de la Eucaristía final.



Jornada Infancia Misionera - Soria 2017


La Jornada se realizó el domingo 22 de enero en la Parroquia del Salvador. Este año con el lema "Sígueme", congregó a niños, padres y catequistas de todas las parroquias de la ciudad.

Puedes encontrar más información y fotos en este enlace: La capital celebra la Jornada de la Infancia Misionera

"Sígueme" Infancia Misionera 2017

“SÍGUEME”. Es la tercera etapa del recorrido misionero propuesto para los años 2015-2018. Tras descubrir la Buena Noticia de que todos somos hijos de Dios, con el lema “Yo soy uno de ellos” (2015), se inició a los niños en la necesidad de agradecer todo lo que están recibiendo, con la expresión “Gracias” (2016). En este tercer tramo, Jesús llama a seguirle, a asumir un estilo de vida conforme a su ejemplo. Infancia Misionera se convierte así en una escuela de aprendizaje para los niños.

“SÍGUEME”. Al contemplar el rostro y sentir la ternura de la mirada de Jesús, los niños escuchan con atención la invitación a ser el mejor de sus amigos. Se trata de que los pequeños oigan esta invitación y respondan con prontitud.

CARTEL

Una “escalera” con los peldaños que marcan las letras de la palabra “Sígueme”. La subida es laboriosa, como se refleja en el rostro de los niños que están escalando. Para llegar a la meta hay que esforzarse y ascender poco a poco. Aunque ese esfuerzo es individual, el recorrido se hace en compañía de los demás niños del mundo.

Los niños que suben representan a los chicos y chicas de Infancia Misionera, un servicio de la Iglesia que les ayuda a descubrir que ellos pueden ser también misioneros. Con la mochila de sus vidas al hombro e integrados en los pequeños grupos de esta Obra, dibujan la bella imagen de quienes se han puesto en camino siguiendo a Jesús.


OBJETIVOS

Iniciar en los niños la experiencia de seguir a Jesús, poniendo las pisadas sobre sus huellas.

Suscitar en ellos una disposición a salir de sí mismos, para descubrir la belleza de caminar juntos en los grupos de Infancia Misionera.

Implicarles en actividades promovidas en la parroquia o en el colegio con motivo de la Jornada de Infancia   Misionera, y también a lo largo del año, para ayudar a los niños más necesitados.

Motivar a los educadores, catequistas y padres para que faciliten a los más pequeños su participación, como protagonistas, en la corriente de solidaridad misionera que promueve esta Obra Pontificia.


Opción por lo pequeño

La celebración de la Jornada de Infancia Misionera el cuarto domingo de enero es una invitación a las comunidades eclesiales, donde los niños se están iniciando en el conocimiento de Jesús, la celebración sacramental, el aprendizaje de la vida evangélica, y el compromiso apostólico y misionero. La Jornada de Infancia Misionera 2017, con su lema "Sígueme" incide especialmente en la tercera dimensión, la práctica de la vida cristiana, siguiendo el rastro de Jesús.
El 22 de enero con la Jornada de Infancia Misionera, la Iglesia en España invita a los fieles a remansar la mirada en los más pequeños y celebrar con ellos una jornada misionera. Apenas cerrado el tiempo de Navidad, en el que hemos contemplado a Dios hecho niño, se enciende una nueva luz que ilumina la expresión de estos pequeños: ahora es en sus caras donde seguimos contemplando el rostro de Dios.

Los niños, los más vulnerables
Esa contemplación de los niños y de su fragilidad suscita en los mayores una especial cercanía y complicidad. Cualquier noticia que denuncia su sufrimiento y exclusión es causa de dolor y de compromiso por subsanar estas situaciones. Niños abandonados, sometidos a trabajos físicos más allá de sus capacidades y de sus derechos, víctimas de comercio o de la droga...; realidades que parecen no tener remedio, porque la frecuencia y diversidad de estos atropellos se multiplica, a pesar de las denuncias y alarmas sociales.
Tal es la repercusión que esta indefensión tiene en la sociedad que en 1924 se hizo pública la Declaración de los Derechos del Niño de Ginebra, y hace exactamente 70 años nació UNICEF. También en España se ha aprobado una Ley de la Infancia. Pero se vuelve a constatar la fractura entre la legislación y el egoísmo de algunos sectores de la sociedad. Basta asomarse a los medios de comunicación para comprobar que, pese a estas cautelas legislativas y tantas declaraciones de condena, la infancia sigue siendo víctima de la violencia doméstica, el tráfico de órganos, el trabajo inapropiado, el abuso sexual o la eliminación de los concebidos no nacidos.
De nuevo es necesario asomarse al Evangelio y descubrir que, para Jesús, los niños son más que seres dignos de respeto y protección, objeto de atención personal, educativa y social. Hay un plus que brota de la novedad del Evangelio: los niños pasan a ser protagonistas de su propio destino. En la mentalidad judía, pertenecían a la categoría de los “sin dignidad”. Pero Jesús realiza un cambio jerárquico, colocando en el centro del anuncio a las categorías marginadas. Así, el niño aparece en el punto de partida y de llegada del Reino.

Dar y recibir, siguiendo a Jesús
Muy a menudo, este Reino que Jesús describe en las parábolas se compara a algo muy pequeño que llegará a ser muy grande: la semilla de mostaza, el grano de trigo, la pizca de levadura... Jesús mismo quiso vivir la experiencia de la infancia, pasando treinta años en la sencillez y el ocultamiento. Su ejemplo ha sido secundado por la Iglesia. Clara manifestación de esta opción es la Obra que nació en 1843, cuando el obispo de Nancy (Francia), Mons. Forbin-Janson, descubrió en los niños de su diócesis el medio más eficaz para cooperar en la evangelización de los más pequeños. Ahora son más de 130 los países donde los niños, por una parte, reciben de Infancia Misionera las ayudas necesarias para evitar tantas situaciones dramáticas; pero, además, ellos mismos asumen el compromiso de ayudar a otros niños, convirtiéndose, efectivamente, en protagonistas de una bonita historia de solidaridad.
Los frutos no se hacen esperar, porque en el carisma fundacional se contempla el don de la reciprocidad. No hay unos, ricos, que dan y otros, pobres, que reciben. Todos, los de aquí y los de allá, dan de lo que tienen. Y, en muchos casos, más de lo que tienen, porque implican a los mayores en este ejercicio de donación. También reciben, y mucho. Porque el niño de Infancia Misionera recibe ante todo la oportunidad de salir de sí mismo e iniciar el recorrido de la fe, con sus educadores, catequistas y padres.
El itinerario se inicia el primer domingo de Adviento. Ellos tienen la oportunidad de descubrir cómo resuena la voz de Jesús, que cada domingo les dice al oído: “Sígueme”. Esta primera etapa culmina saliendo a las calles como “sembradores de estrellas”. A la vez, van preparando la “hucha del compartir”. Pasada la Navidad, se inicia la recta final, hasta la gran celebración del 22 de enero, cuando los pequeños presentan en la eucaristía las huchas repletas para los niños que más lo necesitan y, a cambio, reciben la mirada de complicidad de Jesús, que les anima a seguir subiendo por la escala del “Sígueme”, como muestra el cartel de la Jornada.
Anastasio Gil 
Director de OMP en España